· Al
conocer los ítems del dossier, y a través del desarrollo de la clase me
puedo dar cuenta de los métodos que aplico bien, los cuales debo
potenciar, como estrategias afectivas y motivacionales, mis competencias
en tareas administrativas, planificativas y en gestión de información y
tecnología. A través del diplomado pude conocerlas, saber su
importancia y su rol en el proceso de enseñanza.
Integrar
conceptos y métodos que no había incluido en mi labor docente los
cuales juegan un papel importante en el desempeño de esta labor y en
el aprendizaje propio y de mis alumnos.
Identifique
también los perfiles de egreso de las carreras en las que enseño, de la
universidad, para de esta forma aportar con el cumplimiento de estos
perfiles, y finalmente considerar en el curso a cada alumno como
individuo; con intereses de aprendizaje distintos, estadios de
aprendizaje distintos y objetivos distintos, mediante los cuales debo
moldear mis métodos y didácticas pedagógicas.
Sandra
Vengo
de una familia de profesores, padres, tíos, hermano, hija y yerno y
siempre supe que mi labor profesional me llevaría en algún momento a la
docencia para transmitir lo que he aprendido a través de mis años de
experiencia laboral. Considerando que hacerlo implica una gran
responsabilidad y no tener las herramientas formales para desempeñarse
como docente es al menos imprudente.
Hace tres años que soy guía de práctica profesional y uno
que hago clases de aula....y es aquí donde comienzan las contradicciones
con lo antes expuesto......
Comenzar
el diplomado me enfrentó a mis debilidades como docente y en algún
momento a cuestionarme si era correcto serlo, si no se nada!!! Pero a
medida que han pasado las clases (a las que llegué dispuesta a tomar
apunte de todo), me he dado cuenta que mi forma de ser, de ver la vida y
de transmitir conocimientos no esta lejos de lo que he ido aprendiendo y
que, por medio del Diplomado, validar y profundizar mi quehacer
refuerza mis convicciones y genera nuevos desafíos en mi para seguir
aprendiendo, transmitiendo y compartiendo, pues considero que aún tengo
vacíos y debilidades en mi entrega docente, que espero nunca dejen de
existir y así continuar en la espiral de aprendizaje y conocimiento.
Todo lo anterior ha servido para darle más fuerza a mi deseo de
enseñar y contribuir a que mis alumnos se encanten con el aprendizaje y
se construyan a sí mismos y sean responsables en todo el sentido que
le den a sus vidas.Omar
Luego
de enfrentarse al proceso de incertidumbre al comienzo de módulo,
producto de mi nulo conocimiento en ámbitos pedagógicos, surgen las
primeras apreciaciones; Simplemente no sé nada, y esto me huele a chino, pasan las clases y sigo sin entender y ¿Cómo hago el diagnóstico!?.
Lo primero es asumir que no tengo porque saber… soy diseñador de profesión, por lo que es bueno que me huela a chino, tendré a aprender para comprender; y pasan las clases y sigo sin entender, la razón; NO HE LEIDO!...
Bueno lo principal:
Si no sé nada y estoy haciendo clases desde hace 3 años ¿cómo no han prescindido de mis servicios?
La
respuesta a mi gran interrogante se fue aclarando a medida que iba
haciendo lectura frente al quehacer docente. Dichas lecturas , teorías y
procedimientos pedagógicos me han entregado las herramientas para hacer
un guiño frente a mi desarrollo en las salas de clases.
Para
mi satisfacción me comencé a dar cuenta que mi praxis no estaba tan
distante de lo que se busca dentro de los modelos educativos vigentes.
Modelos centrados en el alumno desde un punto de vista de un ser
emocional, que piensa,
relaciona
y aplica, responde con seguridad, maneja la información y es capaz de
guiar a quién esté a su cargo, alumnos que entienden que son la sociedad
del futuro. Claro está que mi praxis docente siempre ha tenido esos
parámetros de desarrollo, pero ahora puedo distinguir con seguridad qué
elementos teóricos son los que aplico y cuales me faltan aún por
incorporar en mis labores docentes.
Sin
embargo, entiendo también que como todo proceso existen muchas
variables para que los resultados sean óptimos. De este mismo modo
comprendo que el paradigma no es el cómo desarrollo
mi docencia, si no cómo la aplico en beneficio de generar cambios en
mis alumnos. Razón por la cuál desde el primer día que entendí el porqué
estaba cursando el diplomado, incorporo en mis asignaturas y que me
permite ver cambios en mis propios alumnos desde ese primer día de
cambios.
Es
en la aplicación donde se vislumbran las grandes debilidades del
quehacer pedagógico desde mi desempeño. Muchas veces prima la
subjetividad idílica de mi visión y misión como docente, dejando de lado
las necesidades de mis alumnos en sus propios procesos personales de aprendizaje.
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